Antes de empezar
- Las partes de una cerradura se dividen en tres grupos: lo que ves desde fuera, el mecanismo interior y el cerradero fijado en el marco.
- El cilindro (o bombín) es la pieza donde entra la llave y concentra buena parte de la seguridad.
- El resbalón y el pestillo son las piezas que se mueven para cerrar la puerta, aunque los fabricantes no siempre usan estos términos igual.
- Antes de cambiar una cerradura, conviene saber si es embutida o de sobreponer: el vocabulario cambia según el tipo.
Si has llamado a un cerrajero alguna vez, sabrás que describir bien la avería ahorra una visita entera. Conocer las partes de una cerradura no es un capricho técnico: es lo que te permite explicar «se ha soltado el cerradero» en lugar de «algo hace ruido en la puerta», o elegir una cerradura embutida frente a una cerradura de sobreponer sabiendo qué compras.
Una cerradura se compone principalmente del cilindro o bombín (donde entra la llave), el resbalón y el pestillo (las piezas que se mueven para cerrar), el frontal, la manilla y el cerradero, que es la pieza fija en el marco donde encajan las anteriores. A partir de aquí vamos pieza por pieza, empezando por lo más visible.
Antes de nombrar cada componente hace falta un paso previo: saber de qué tipo de cerradura hablamos, porque el vocabulario de las piezas no es idéntico en todas.
Tipos de cerradura según su montaje
Antes de nombrar las piezas hay que saber si la cerradura está embutida en la puerta, colocada encima o es tubular, porque esto condiciona qué vas a ver al abrir o al describir un problema.
Cerradura embutida o empotrada
Va incrustada dentro del grosor de la propia puerta, así que desde fuera solo se aprecia la ranura por donde entra la llave. Es la solución de mayor nivel de seguridad y suele actuar como cerradura principal de la vivienda. En muchos casos se refuerza además con un método complementario de bloqueo, algo habitual en puertas de entrada.
Cerradura de sobreponer
Se instala sobre una de las caras de la puerta, así que la mayor parte del mecanismo queda a la vista. Sola, es más susceptible de manipulación, por eso se usa habitualmente como refuerzo de otra cerradura ya existente. En las cerraduras de sobreponer, la pieza donde se encajan el bombillo y los pomos se llama a veces palastro, aunque este dato solo aparece citado en una fuente. Puede llevar anclajes al suelo y al techo como refuerzo adicional.
Cerradura tubular
Funciona con el mismo sistema de apertura que un picaporte y se cierra desde dentro pulsando un botón. Se recomienda para despachos y habitaciones donde interesa restringir el paso, y es habitual encontrarla en estancias o edificios públicos.
Piezas visibles desde fuera de la puerta
Son las piezas que cualquiera identifica sin desmontar nada, y las que conviene nombrar bien cuando describes una avería a un cerrajero por teléfono.
Frontal
Es la placa visible en el canto de la puerta, fijada con tornillos. Su función es fijar el bombín o bombillo en su sitio y sujetar el conjunto de la cerradura al canto de la hoja. Se confunde con facilidad con el escudo, que es otra pieza distinta y que veremos a continuación.
Manilla, pomo o tirador
Es la pieza que accionas con la mano —bajándola o girándola— para abrir la puerta, y su movimiento es lo que desplaza el resbalón. Casi siempre hay dos: una exterior y otra interior. En las cerraduras de sobreponer, la manilla puede incorporar su propio mecanismo de bloqueo, funcionando casi como una cerradura independiente; es el caso típico de la cerradura de un portal.
Escudo o embellecedor
Es la pieza visible a ambos lados de la puerta, alrededor del pomo y del cilindro, y a veces viene integrada con el propio pomo. No hay que confundirla con el frontal: el escudo rodea el cilindro, el frontal va en el canto.
Bocallave
Es el orificio por el que se introduce la llave cuando la cerradura no lleva bombín ni cilindro. Es típico de las cerraduras antiguas, que se accionan con llaves de gorjas en lugar de las llaves planas actuales.
Piezas del mecanismo interior y su función
Este es el mecanismo que convierte el giro de la llave —o el movimiento de la manilla— en la apertura o el cierre real de la puerta, y es donde concentramos casi todo el vocabulario técnico.
Cilindro, bombín o bombillo
Es la pieza donde se introduce la llave, y la que concentra gran parte de la seguridad de la puerta. Se puede sustituir por otro sin cambiar toda la cerradura, algo que muchos propietarios desconocen y que ahorra dinero. Existen versiones anti-bumping y anti-ganzúa que sustituyen al bombillo europeo estándar y ofrecen bastante más resistencia frente a manipulaciones.
Resbalón
Tiene forma de cuña y va situado en el frontal. Se mueve al accionar la manilla o al girar el cilindro con la llave, y mantiene la puerta cerrada sin necesidad de echar la llave. Algunas fuentes lo llaman también «pestillo», lo que puede generar confusión: más abajo aclaramos por qué.
Paletón o bulones
Cumple una función parecida a la del resbalón, pero solo se acciona con llave: es el que bloquea la puerta al «echar la llave». También recibe el nombre de «pestillo» en algunas fuentes, y de ahí viene buena parte de la confusión terminológica entre ambas piezas. Conviene quedarse con esto: resbalón y paletón son los términos precisos, y «pestillo» se usa como sinónimo de uno u otro según el fabricante.
Nueca
Es la pieza donde se aloja el mecanismo que abre y cierra el resbalón, y en muchos modelos se mueve al accionar las manillas. No todos los fabricantes la nombran igual, así que si un cerrajero te habla de ella, sabrás a qué se refiere.
Cerradero
Es la pieza metálica fijada en el marco de la puerta, no en la puerta misma, con los huecos donde encajan el resbalón y el paletón cuando la puerta está cerrada. Un cerradero mal alineado es una de las causas más frecuentes de que una puerta cueste cerrar aunque la cerradura esté en perfecto estado.
⚠️ Antes de empezar
Si notas que el resbalón o el paletón no encajan bien en el cerradero, no fuerces la manilla ni la llave. Suele ser un problema de alineación del marco, no de la cerradura, y forzarla puede dañar piezas que sí habría que cambiar.
Cómo elegir una cerradura segura según sus piezas
Conocer cada pieza sirve para algo muy concreto: saber qué mirar al comprar o cambiar una cerradura, más allá del precio de etiqueta.
- Material del cuerpo: hierro, níquel o acero inoxidable. El acero da más resistencia frente a golpes y manipulación.
- Protección anti-bumping en el cilindro: el bumping consiste en introducir una llave manipulada y golpearla para mover los pistones internos, así que un cilindro sin esta protección es más vulnerable de lo que parece.
- Resistencia del cilindro frente a bumping, extracción y ganzúa: tener menos pistones convencionales no es sinónimo de menos seguridad, depende del diseño concreto.
- La seguridad real depende de la calidad conjunta de los componentes —cilindro, frontal, cerradero—, no solo de la manilla o del aspecto exterior.
Con estas piezas identificadas ya puedes describir con precisión lo que falla en tu puerta o comparar cerraduras nuevas sin dejarte guiar solo por el precio. Si al revisar el cilindro, el cerradero o el marco algo no cuadra, ese es el momento de llamar a un profesional antes de seguir manipulando el mecanismo.