Antes de empezar
- La aerotermia funciona aprovechando la energía del aire exterior mediante una bomba de calor.
- El mismo equipo puede dar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria.
- No siempre exige obra: en una sustitución de caldera, el reto suele ser el hueco para la unidad exterior.
- Con radiadores es compatible, pero conviene elegir el equipo adecuado.
Antes de decidir si te conviene instalarla, conviene entender qué hace realmente una aerotermia. En pocas palabras, la aerotermia funciona aprovechando la energía del aire exterior mediante una bomba de calor, que capta esa energía y la transfiere al agua o al aire de tu vivienda. Con ese mismo mecanismo obtienes calefacción, agua caliente o refrigeración, según cómo configures el equipo.
Es una tecnología de energía renovable que se apoya en dos elementos: una unidad exterior que capta el aire y una unidad interior que distribuye el calor dentro de casa. El ahorro energético que puede aportar depende de muchos factores, pero el principio físico es siempre el mismo, y merece la pena conocerlo antes de comparar presupuestos.
A lo largo de este artículo vamos a repasar cómo se transforma el aire en calor, qué componentes intervienen, y las dudas que más se repiten: si es compatible con radiadores, si exige obra y qué ventajas ofrece frente a una caldera tradicional.
Qué es la aerotermia y de dónde saca la energía
La aerotermia es una tecnología que aprovecha la energía gratuita y renovable que hay en el aire exterior, esté frío o templado. No la genera: la captura. Para eso se instala una bomba de calor que absorbe esa energía del ambiente y la transforma en energía térmica utilizable en la vivienda.
Esto no es una promesa comercial sin respaldo. La normativa europea reconoce la energía captada del aire mediante estos equipos como fuente renovable, siempre que el rendimiento del equipo —lo que se conoce como SPF— supere un umbral mínimo de eficiencia. No merece la pena entrar en la fórmula exacta: lo que importa es que existe ese listón normativo, y que un equipo bien dimensionado lo cumple con margen.
Los componentes de la bomba de calor
Antes de ver el ciclo completo, conviene distinguir qué hace cada pieza del circuito. Son cuatro elementos, y cada uno cumple una función muy concreta.
Evaporador
Es la pieza que absorbe el calor del aire exterior. Dentro circula un refrigerante en estado líquido que, al entrar en contacto con ese calor captado del ambiente, se evapora. Es el primer paso del ciclo, y ocurre incluso con temperaturas que a nosotros nos parecerían frías.
Compresor
Una vez evaporado el refrigerante, el compresor eleva su presión y su temperatura. Es el único elemento del circuito que consume electricidad de forma significativa, y es lo que convierte una energía de bajo grado —el aire exterior— en calor útil para la vivienda.
Condensador (intercambiador)
Aquí el refrigerante, ya caliente, cede ese calor al agua —en los sistemas aire-agua— o directamente al aire interior —en los sistemas aire-aire—. Con esa agua caliente se alimenta el agua caliente sanitaria (ACS), el suelo radiante o los radiadores, según cómo esté configurada la instalación.
Válvula de expansión
Cierra el ciclo. Reduce la presión y la temperatura del refrigerante para devolverlo a estado líquido, dejándolo listo para volver a captar calor en el evaporador y reiniciar todo el proceso.
En los sistemas aire-agua suele existir además un depósito de ACS y un controlador en la unidad interior, aunque no todos los equipos los incorporan del mismo modo: conviene comprobarlo con el instalador antes de decidir el modelo.
El ciclo paso a paso: cómo se transforma el aire en calor
Con las piezas ya identificadas, así es la secuencia real de funcionamiento. Un ventilador aspira el aire exterior y lo hace pasar por el evaporador, donde el refrigerante absorbe ese calor y se evapora.
El refrigerante, ya en estado gaseoso, llega al compresor, que sube su presión y su temperatura de forma notable. A continuación pasa por el condensador, donde cede ese calor al agua o al aire interior de la vivienda —según el tipo de sistema instalado—.
El refrigerante, ya enfriado, atraviesa la válvula de expansión y vuelve a estado líquido, listo para reiniciar el circuito. En los equipos reversibles, una válvula de 4 vías puede invertir el sentido de este flujo, lo que permite pasar de calefacción a refrigeración con el mismo equipo, sin necesidad de instalar nada adicional.
Modo calefacción y modo refrigeración
Cómo funciona en modo calefacción
La unidad exterior extrae calor del aire, incluso cuando las temperaturas son bajas. El compresor incrementa esa temperatura, y el calor resultante se transfiere a los radiadores, al suelo radiante o al agua caliente sanitaria, según la instalación de cada vivienda.
Cómo funciona en modo refrigeración
El proceso se invierte: la unidad exterior extrae ahora el calor del interior de la vivienda y lo expulsa fuera. El refrigerante, más frío, llega a la unidad interior y absorbe el calor del ambiente, enfriándolo. Es el mismo equipo el que realiza ambas funciones, simplemente invirtiendo el sentido del ciclo.
Ventajas frente a la calefacción tradicional
Comparada con una caldera de gasoil o gas, la aerotermia cambia bastante el planteamiento de una instalación de calefacción. Estas son las diferencias que más pesan a la hora de decidir:
- No quema combustible: funciona con electricidad y el aire exterior, por lo que no necesita depósito de gasoil, chimenea ni salida de gases.
- Las calderas tradicionales distribuyen agua a mayor temperatura y calientan más rápido, mientras que los equipos de aerotermia convencionales trabajan con agua a menor temperatura, algo que históricamente los hacía más indicados para suelo radiante.
- Ya existen equipos de aerotermia de alta temperatura pensados específicamente para funcionar con radiadores convencionales.
- El mismo equipo puede dar calefacción, agua caliente sanitaria y refrigeración: no necesitas tres instalaciones distintas.
- La normativa actual considera renovable la energía captada por estas bombas de calor.
- El gas refrigerante empleado tiene un bajo potencial de calentamiento atmosférico, por lo que el impacto ambiental es menor.
- La potencia de la aerotermia varía con la temperatura exterior y baja si hace mucho frío, mientras que una caldera tradicional mantiene su potencia en cualquier condición.
⚠️ Antes de comparar presupuestos
Los porcentajes de ahorro y los importes de subvención que anuncian algunos fabricantes corresponden a modelos y convocatorias concretas, no a una cifra universal del mercado. Puede suponer un ahorro relevante en la factura, y existen ayudas públicas vigentes, pero conviene consultar siempre la cuantía actualizada antes de tomar una decisión.
¿Se puede instalar aerotermia con radiadores?
Sí, es posible. La solución pasa por equipos de aerotermia de alta temperatura, que trabajan con agua bastante más caliente que los equipos tradicionales de aerotermia, lo que los hace compatibles con radiadores ya instalados en casa.
También existen sistemas híbridos, en los que los radiadores aportan la potencia extra en los momentos de más frío, mientras la aerotermia cubre el grueso de la demanda el resto del año. Es una opción a valorar si no quieres renunciar a los radiadores existentes ni asumir una reforma completa.
¿Hace falta obra para instalarla?
La instalación se compone normalmente de una unidad exterior y una unidad interior. La unidad interior, por sí sola, no requiere obra: en la mayoría de los casos, si sustituyes una caldera tradicional, ocupa simplemente su lugar.
El punto que sí conviene revisar antes de decidir es el espacio exterior: hay que encontrar un hueco adecuado para la unidad exterior, cuyo tamaño varía según la potencia del equipo elegido. Comprueba las medidas del modelo concreto y el espacio disponible en tu vivienda —terraza, patio o fachada— antes de cerrar el presupuesto.
Si después de revisar todo esto sigues con dudas sobre qué equipo encaja en tu instalación actual, ese es exactamente el momento de llamar a un profesional en lugar de improvisar: dimensionar mal una bomba de calor pesa más en la factura que el precio de una buena visita técnica.